El CBD en el control de la Ansiedad

El CBD en el control de la Ansiedad

Los trastornos de ansiedad tienen una mayor tasa de prevalencia de por vida que cualquier otra afección mental en todo el mundo. Esto acarrea una alta carga económica y un elevado coste social.

Las farmacoterapias habituales para los trastornos de ansiedad están asociadas con efectos adversos y baja eficacia.

Frente a esto, el cannabidiol (CBD) ha mostrado tener propiedades terapéuticas con mucho potencial en este campo.


Abierta la posibilidad de acceder a estos productos legalmente, en portales como ecologiccbd, el CBD ha llamado la atención como un posible tratamiento. La mayoría de los datos existentes sugieren que es seguro, bien tolerado, tiene pocos efectos adversos y no demuestra potencial de abuso o dependencia en humanos.


La investigación preclínica, que se basó en modelos animales con miedo innato y comportamientos similares a la ansiedad, encontró efectos ansiolíticos y antiestrés, por parte del CBD. La evidencia preliminar de ensayos clínicos en humanos confirmó la idea de que el CBD puede tener efectos ansiolíticos. Tras estos hallazgos prometedores, se han preparado nuevas investigaciones para determinar la eficacia del CBD en diversos tipos de trastornos de ansiedad, establecer las dosis apropiadas y determinar su eficacia a largo plazo.

Un problema difícil de controlar

La ansiedad se caracteriza por una anticipación excesiva de amenazas futuras y acompañada de un miedo excesivo, que es una respuesta emocional a las amenazas inminentes, sean estas reales o sobreestimadas por el paciente. La ansiedad conduce a alteraciones del comportamiento y a desordenes en nuestros mecanismos de adaptación social. Los trastornos de ansiedad están asociados con ataques de pánico, pero también, aunque no se llegue a ese extremo, puede resultar muy limitante para la vida diaria de quien la sufre. Puede inducir conductas de evitación que llevan al paciente a estar inactivo ante oportunidades o eventos que podrían serle propicios, generando tras ello complejos de culpa que realimentan este ciclo de ansiedad. O puede traducirse simplemente en una disminución subjetiva y persistente de la sensación de bienestar.

Todo este espectro de grados de ansiedad puede llevar a relaciones problemáticas, mayores tasas de desempleo y hasta un mayor riesgo de suicidio. Actualmente, los principales tratamientos farmacológicos para la ansiedad se basan en inhibidores selectivos de diversas moléculas afines en los procesos de nuestra bioquímica cerebral. Estas farmacoterapias tienden a tener efectos secundarios adversos y su eficacia no sobrepasa, en la mayoría de las afecciones, el 50 % de los pacientes; según una recensión efectuada por el departamento de siquiatría de la Universidad de California.

Los trastornos de ansiedad también pueden tratarse mediante enfoques psicológicos, incluida la terapia cognitivo-conductual, la terapia de exposición y el procesamiento cognitivo; aunque estas terapias tienden a ser costosas durante un largo periodo de tiempo y limitadas a algunos contextos terapéuticos. Por lo tanto, existe una fuerte y urgente necesidad de desarrollar nuevos enfoques de tratamiento para los trastornos de ansiedad.

Una nueva solución con CBD

El cannabidiol (CBD) es un componente de la planta de cannabis, que tiene propiedades terapéuticas potenciales en muchos trastornos neuropsiquiátricos.

Inicialmente los ensayos clínicos establecieron que el CBD puede ser un tratamiento efectivo para la epilepsia pediátrica. Un creciente número de revisiones sistemáticas de estas investigaciones avistaron un potencial terapéutico más amplio del CBD; y metaanálisis publicados en los últimos años establecen su uso en una serie de posibles indicaciones terapéuticas relacionadas con el control de ansiedad.

A diferencia de los sistemas farmacológicos clásicos, el CBD resultó bien tolerado y efectivo en estudios relacionados con la ansiedad social y su control. Se realizaron varios estudios en tareas potencialmente estresantes y desencadenantes de la ansiedad, como es la necesidad de hablar en público o tener la atención del entorno en un acto social.

Los resultados obtenidos por los tratamientos a base de CDB fueron sustancialmente mejores que los registrados por los ansiolíticos farmacológicos habituales, y también superaron a los marcados por los grupos de control con placebos.

Un enfoque más natural

La causa de este potencial terapéutico se encuentra en la composición específica de la molécula orgánica del CBD y su capacidad para interactuar con los receptores naturales de cannabinoides que tenemos en nuestro sistema nervioso. Se sabe que este componente de origen vegetal interacciona con varios receptores tanto en el sistema nervioso central como en el periférico, que están implicados en el control del miedo y la ansiedad; y que la acción del CDB reproduce el modo en el que lo harían los endocannabinoides que produce nuestro cuerpo. Se cree que los importantes efectos ansiolíticos del CBD a dosis bajas e intermedias se deben a esta capacidad, y que su ausencia de efectos secundarios apreciables está relacionada con el hecho de que reproduzca una interacción que ya sucede de forma natural en nuestro sistema bioquímico.

Otro mecanismo potencial a través del cual el CBD produce efectos ansiolíticos se debe a la acción de la anandamida cannabinoide endógena en el cerebro. Se ha demostrado, a través de estudios realizados con neuroimagen funcional, que el CBD aumenta la activación del receptor de cannabinoides indirectamente al elevar los niveles de endocannabinoides a través de su acción sobre el metabolismo que produce naturalmente en nuestro cuerpo este componente. La activación de nuestros receptores específicos (denominados CB1) explican la capacidad del CBD para regular el procesamiento del miedo aprendido a largo plazo. La señalización endocannabinoide es parte de nuestro sistema neuromodulador ansiolítico endógeno, por lo que este es un enfoque terapéutico extraordinariamente prometedor para reducir los síntomas relacionados con la ansiedad de un modo eficiente y no invasivo.

Sin efectos secundarios indeseados

El CBD ha conseguido destacar como un tratamiento de elevado potencial, ya que la mayoría de los datos existentes sugieren que es seguro y bien tolerado y tiene pocos efectos adversos.

La Organización Mundial de la Salud declaró que, en varios ensayos controlados y publicados con acceso público a los datos, el CBD generalmente se tolera bien manteniendo un buen perfil de seguridad.

Varios estudios constatan que el CBD no tiene toxicidad, no induce cambios en la ingesta de alimentos ni produce efectos indeseados en el sueño, no afecta a las medidas fisiológicas y no altera las funciones psicomotoras o psicológicas.

Además, según los informes, el uso crónico y las dosis altas de hasta 1500 mg / día se toleran bien en humanos. Razones que le llevan a postularse como un tratamiento eficaz que, a la vez, no trae consigo los efectos secundarios que lastran el uso de la farmacología habitual en esta materia.

Referencias:

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4604171/

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/15569894/

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/22290374/

https://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/0269881110379283

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/22129319/

Fuente: https://noticiasdelaciencia.com/art/39034/es-efectivo-el-cbd-en-el-control-de-la-ansiedad?fbclid=IwAR2LXYAvxhfuJceNdBUUB-hS6rCTh4EAyiaj_MH8iMbkOQmNYjhSf5k1hLo



No se encontraron resultados.

Deja un Comentario

Tu email no será publicado